¿Qué opciones de tratamiento existen para la HBP y cuándo conviene pasar a un tratamiento resolutivo?
Hay un momento muy concreto en el que la próstata deja de ser “un tema” y se convierte en “un problema”.
No siempre duele. No siempre se nota de golpe. Pero te cambia la vida: duermes peor, planificas cada salida según el baño más cercano y empiezas a normalizar cosas que, en realidad, no deberían normalizarse.
La HBP (hiperplasia benigna de próstata) es frecuente. Sí. Pero frecuente no significa “me aguanto”.
En el plan 2026 de Excellence Urology, UroAnd tiene un foco claro:
explicar opciones con criterio y ayudar a decidir, especialmente cuando el paciente busca tratamientos resolutivos orientados a calidad de vida.
Primero: ¿qué es la HBP (y por qué empeora)?
La HBP es el
crecimiento benigno de la próstata. Benigno significa que no es cáncer.
Pero puede causar un efecto muy poco benigno:
dificultar la salida de la orina.
Con el tiempo, esa dificultad puede traducirse en síntomas del tracto urinario inferior: chorro débil, necesidad de empujar, goteo, urgencia, levantarte varias veces por la noche, sensación de vaciado incompleto… (y esa mezcla desesperante de “tengo ganas” con “sale poco”).
¿Cuándo toca tratarla?
No se trata la HBP “por tenerla”. Se trata cuando:
- Los síntomas afectan tu calidad de vida (sueño, trabajo, vida social).
- Hay complicaciones o señales de alarma (retención, infecciones repetidas, empeoramiento del vaciado, etc.).
- El tratamiento actual ya no te sirve o te deja “a medias”.
El plan 2026 lo dice sin rodeos: la captación que interesa no es volumen, es paciente alineado con especialización, y en próstata eso significa, muchas veces,
varones que quieren una solución real.
La clave: no es “qué tratamiento existe”, es “cuál encaja contigo”
La decisión depende de variables clínicas (y humanas):
- Intensidad y tipo de síntomas
- Resultados de pruebas (flujo, vaciado, etc.)
- Tamaño prostático (cuando aplica)
- Medicación actual y tolerancia
- Expectativas: ¿quieres mejorar un poco o quieres dejar de pensar en esto?
Y aquí aparece un concepto que conviene entender bien:
¿Qué significa “tratamiento resolutivo” en HBP?
Significa que el objetivo no es “aliviar” sin más, sino resolver la obstrucción de forma más definitiva, con una mejoría más sostenida en el tiempo.
No es una promesa mágica. Es un enfoque.
Opciones de tratamiento: de menos a más (con criterio)
1) Medidas de hábitos y manejo de síntomas
En casos leves o al inicio, puede ayudar ajustar hidratación, horarios, cafeína/alcohol, hábitos miccionales.
No sustituyen el diagnóstico, pero pueden mejorar el día a día.
Cuándo se quedan cortas: cuando el problema ya te despierta por la noche o te limita.
2) Tratamiento farmacológico
Suele ser el primer escalón cuando hay síntomas moderados. Puede mejorar flujo o reducir síntomas.
Cuándo conviene replantearlo:
- Si la mejoría es pequeña.
- Si aparecen efectos secundarios que no compensan.
- Si la situación progresa y tu vida sigue girando alrededor del baño.
3) Procedimientos y técnicas quirúrgicas: cuando quieres un cambio real
Aquí entran las opciones “resolutivas”. El plan 2026 prioriza precisamente explicar técnicas de alta especialización y decisiones clínicas (no “folletos”).
Dos nombres aparecen mucho:
A) Láser GreenLight (fotovaporización)
Suele plantearse en determinados perfiles para reducir tejido obstructivo.
- Puede mejorar el flujo y los síntomas.
- La indicación depende del caso y del criterio del especialista.
B) Enucleación prostática con láser de Holmio (HoLEP)
Es una técnica resolutiva muy consolidada en patología prostática cuando está indicada, y el plan 2026 la destaca como contenido clave de UroAnd.
La idea (explicada de forma sencilla):
se “despeja” la obstrucción retirando el tejido que está bloqueando el paso, con una mejoría significativa del vaciado en muchos casos.
¿Por qué importa esto?
Porque, cuando el paciente lleva tiempo adaptándose, una técnica resolutiva puede ser la diferencia entre “vivir con el problema” y volver a su ritmo.
4) Cirugía / cirugía robótica (cuando está indicada)
En determinados escenarios, se valora una estrategia quirúrgica distinta o integrada en un recorrido más amplio (por ejemplo, por complejidad del caso o indicación clínica).
Lo importante aquí no es “la tecnología”, sino el criterio y la continuidad asistencial dentro de un modelo 360º: diagnóstico → decisión → tratamiento → seguimiento.
¿Cuándo conviene pasar a un tratamiento resolutivo?
Si te reconoces en uno (o varios) de estos puntos, es buen momento para hablarlo con un especialista:
- Te levantas varias veces cada noche y ya lo has asumido como normal.
- Planificas viajes/salidas por el baño.
- Sientes que no vacías y vuelves a los minutos.
- Has probado medicación y la mejoría es insuficiente.
- Tu calidad de vida está bajando, aunque “no sea grave”.
La pregunta es:
¿quieres seguir gestionando el síntoma o quieres resolver la causa?
Las 6 preguntas que deberías hacer en consulta
(Guárdalas. Te van a dar claridad.)
- ¿Qué tipo de HBP tengo según mis pruebas y síntomas?
- ¿Cuál es mi objetivo real: mejorar algo o tratar de forma resolutiva?
- ¿Qué opciones tengo en mi caso y por qué?
- ¿Qué resultados suelen esperarse y en qué tiempos?
- ¿Cómo es el proceso completo (antes, durante y después)?
- Si fuera tu familiar, ¿qué plantearías y por qué?